sábado, 26 de mayo de 2012

DINASTÍAS XXIV A XXVI. Resumen

DIN. XXIV de Sais (727-715)
Tefnakht (730-720) detronó al último faraón legítimo de la Dinastía XXIII, Sesonquis IV, aprovechando la debilidad de las dinastías anteriores.
En ese mismo período, Piânkhi de Nubia (747-716 Dinastía XXV) invadió Egipto, intentando obtener todo el control, lo que le enfrenta con Tefnakht.
El sucesor de Tefnakht, Benkenrinef (720-715) fue un gran legislador que suprimió la esclavitud por deudas cien años antes que Solón en Grecia.

Durante esta época, aproximádamente, Egipto entra de nuevo en órbita mediterránea, a través de sus relaciones con Mileto, en Asia Menor. Los poderes feudales egipcios buscaron apoyo en Asiria para disminuir el poder centralizador de la monarquía.

DIN. XXV, Nubia/Cushita, de Napata (747-656)
Al no aceptar a Seshonquis I, el clero de Amón emigró a Napata (ciudad de Sudán), y fundó allí un reino democrático cuyo dios absoluto era Amón.
El primer faraón fue Pianki (747-716). Este rey reunificó todo Egipto, enfrentándose a Tefnakht, pero cometió el error de no destituir a los principes locales vencidos. Del fin de este rey no existe documentación.

Shabaka (716-702) fue el sucesor, aunque no se conoce bien su relación familiar con Pianki.
Shabaka residió en Tebas y reinó en todo Egipto. Renovó las construcciones y el trabajo en las canteras de Wadi Hammamat. Tuvo una relación política con Asiria muy prudente, enviando presentes a Sargón II.

Shabataka (702-690) fue sucesor del anterior. Fue salvado de la invasión del asirio Senaquerib gracias a la peste que diezmó el ejército invasor. Sin más historia relevante murió asesinado por los miembros de su propia familia.

Taharka (690-664) fue quien hizo asesinar a su antecesor. Reorganizó la administración y realizó numerosas construcciones: Columnata del templo de Amón en Karnak, Medinet Habu. Edfú, etc.

Embelleció Tanis, ciudad de su residencia. A este le sucedió Tantamani, con quien se puso fin al domínio etíope.

Los reyes de Napata tienen tumbas en contradas en Djebel Barkal que son modestas pirámides en piedra muy esbeltas.


DIN. XXVI Época Saíta (664-525)
Relieve monstrando a Psamético I. 
Tumba de Pabasa en Tebas

Esta dinastía empieza con Psamético I (664-610) con quien comienza un florecimiento en el arte egipcio hasta Psamético III (526-525), denominado "arte saíta clásico o neoclasicismo saíta".
Se realizaron grandes edificios y construcciones funerarias según lo atestiguan restos encontrados en Tell Atrib (Attribis) y en el delta (el laberinto de Hauara).

En la escultura las obras encontradas son de pequeño formato (ya que desapareció el arte monumental), pero con mucho detallismo. Destaca el retrato real de Berlín y el mobiliario funerario de la reina Tahut, esposa de Psamético II.
Hay que hacer notar que tenían predilección por las representaciones de animales.

El arte saíta no consigue muchas veces las proporciones armoniosas del cuerpo, que caracterizó al arte de la Dinastía XVIII, pero empieza a reflejar el espíritu griego, sobre todo en la forma de expresar las mejillas y el mentón.
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